La verdad no sé como sucedió que al cabo de unos 4 o 5 meses esta persona se convirtió en una enorme parte de mi vida, en una de las razones más poderosas de mi felicidad, de mi tristeza, de mi emoción, en fin, toda mi vida se resumía a él.
Como por junio, él se graduaba de la preparatoria y yo de la secundaria, ambos estábamos a punto de iniciar nuevas etapas de nuestras vidas, más el, puesto que ingresar en la universidad no es cualquier cosa. Ese fue el hecho que me hizo reflexionar, que me hizo pensar seriamente: ¿Por qué demonios me había involucrado tanto? ¿Por qué así? y lo más frustrante: ¿por qué a pesar de que yo sabía que era algo casi imposible creía tanto en la posible realización de ese sueño?
Me desmoroné, simplemente me derrumbe internamente. Lo peor fue que jamás le conté a nadie de mi familia ni amigos sobre ese pequeño gran incidente en el que me había metido y absolutamente toda la frustración y tristeza me la tragué. A decir verdad soy una persona sumamente introvertida, siempre me guardo las malas emociones para mí misma y suelo pensar que yo misma lo solucionaré… Pero bueno, volviendo al tema, después de formularme estas preguntas concluí que a pesar del gran “amor” que sintiera por el lo mejor sería dejarlo así y no vivir ilusionados de por vida con una relación tan enfermiza. Él, obviamente, lo tomó muy mal, sin embargo yo ya había tomado la decisión.
Después me enteré de varias cosas que, lejos de hacerme arrepentirme de lo ocurrido, me hicieron sentir satisfecha de lo ocurrido. Me di cuenta de que era una persona increíblemente ágil en eso de las mentiras, me enojé tanto que le reclamé (cabe mencionar que nuestra relación siempre fue 100 por ciento por MSN). Reclamarle fue lo peor que hubiera podido hacer, puesto que el poco progreso que había tenido en su superación se fue por la borda cuando me convenció de que me habían calumniado y que el siempre viviría solo para amarme a mí, aunque yo ya no lo hiciera más. Le hablé sobre buscar más opciones y el dijo algo que jamás olvidaré: “Lo dices fácil pero te diré algo con todo el corazón, encontrar a alguien como tú, jamás”. ¿Díganme ustedes si leer eso no me iba a deprimir? No dije nada, simplemente me marché y seguí en la idea de dejar todo por la paz. Les estoy hablando que lo de la ruptura sucedió en Junio o Julio aproximadamente. Bien, pues para diciembre, después de unos 5 o 6 meses de no hablar nada de nada, nos volvimos a contactar y me di cuenta de que simplemente no podía más, y volvimos…
Nos mantuvimos así otros 6 meses. Sin embargo, un día desapareció casi un mes completo y yo estaba que me moría de la ansiedad, ¿saben? Esto de las relaciones virtuales realmente puede llegar a ser un peligro, realmente traspasa ese monitor y se llega a alojar en tu alma, en tu cerebro, puede llegar a ser muy, muy dañino, puesto que hay veces que nos hacemos dependientes de esa persona y no somos capaces de salir adelante sin ellas a “nuestro lado”. El día en que yo regresé por él me consideré como una alcohólica rehabilitada en una recaída, definitivamente patético… Pero bueno, volviendo al tema de nuevo, se desapareció por casi un mes entero, pasó una semana y me dije a mi misma, “¿Sabes qué? ¡Basta! ¡Basta de todo esto que realmente no te esta llevando a nada bueno, solo te esta hundiendo mas, basta de esas ilusiones sin fundamento que solo te están dañando más, basta de seguir escalando si sabes que entre mas alto subas mas dolorosa será la caída!”
Fue así que leí un libro, un excelente libro a mi parecer, “Amar o depender”, así se llama. Un libro que sin duda me hizo comprender muchas cosas, comprendí que realmente no podía amar a una persona que no conocía, comprendí que amar no simplemente sentir esa loca corazonada en tu interior que dice “EL/ELLA ES EL/LA INDICADO/A”. Todo va más allá de eso. Para amar a alguien tienes que estar enamorado de su familia, de sus amigos, de sus ideales, de sus objetivos, de sus virtudes, de sus defectos, de sus debilidades, de sus pasatiempos, en fin, cosas de las que obviamente no te puedes enamorar por Internet.
Sé que es difícil aceptarlo y varios de los que lean esto pueden llegar a pensar que estoy loca o dolida o que se yo, sin embargo los invito a que en realidad reflexionen con la cabeza no con el corazón.
Ah, y bueno, pues para concluir la historia, después de que leí ese libro, el volvió a aparecer y esta vez yo estaba muy confundida, puesto que aun no quería aceptar mi realidad, nuestra realidad, así que simplemente le pedí que me diera tiempo para reflexionar. El, claramente accedió y hasta el día de hoy supongo que sigue pensando que estamos bien aunque “distanciados” pero yo sé que todo ya terminó, al menos para mí. Lo único que me falta es el valor de afrontarlo sin desmoronarme emocionalmente y volver a “recaer” en esta enorme y dolorosa adicción.
Ah, y otra cosa, una cosa si les puedo decir: este tipo de relaciones logra hacerte una persona más madura, más detallista, más humana, y supongo que es algo bueno. Al menos hoy yo puedo decir que me encuentro tranquila con la decisión que he tomado, tengo muy, muy seguro que, si el realmente es el amor de mi vida como tantas veces lo pensé anteriormente, este “rompimiento” no será un obstáculo y si el destino realmente quiere que estemos juntos nos volverá a juntar de nuevos, pero esta vez sí con todas las posibilidades de nuestra parte.
